Por Fran Polo (La opinión, de la revista de abril’26)
Disculpen esta licencia que me tomo, ya que allá por los años 90 del siglo pasado, un torero recién llegado, revolucionó el mundo de los toros por su carisma y espectáculo dentro y fuera de la plaza. En un programa de televisión dejó acuñada una frase que pasó a la historia, al formular su famosa: “lo diré en dos palabras
IM- PRESIONANTE”. Ese torero era Jesulín de Ubrique. Amado por unos, apartado por otros, pero que nunca el mundo del toro podrá devolverle lo bueno que hizo para la Fiesta Nacional.
Algo parecido está ocurriendo en la actualidad, cuando un joven torero Salmantino está dispuesto a abrir todas las puertas grandes de las plazas en las que se presenta (Olivenza, Castellón, Valencia) y estamos en principio de la temporada.
¿Ante qué estamos? Pues muy posiblemente y acertadamente ante el nuevo torero que va a comandar el escalafón en los próximos años.
Un joven que desde sus comienzos tiene ganas de ser figura. Un joven que mira a sus compañeros cara a cara como la figura que es.
En Olivenza, después de una voltereta, se compuso y salió por la puerta grande. Las dos faenas de Castellón y Valencia fueron muy similares. En el primer toro de ambas estuvo de maestro mostrando la calidad y la clase de su toreo. Los segundos toros se quedaron sin fuerzas demasiado pronto, y ahí es donde Marco tiró de gallardía, arrojo y poder para pegarse un buen arrimón y someter al toro a su toreo. Si además añadimos las que pueden ser las dos estocadas de las ferias, vemos que este joven torero tiene recursos de toda clase. Sabe torear con arte y clasicismo, cuando tiene que ser valiente y arrimarse al toro no duda ni un segundo, y por último, con ese poderío y contundencia con el uso de la espada, la puerta grande de cada plaza está asegurada.
Y lo mejor de todo, sin desmerecer lo anterior contado, la cantidad de público joven que hace que se acerque a las plazas a ver, en directo, su arte. Es una autentica gozada ver a jóvenes acercarse a la entrada de la plaza a pedirle un autógrafo y a hacerse una foto. Él, Marco, muy gustosamente atiende a todo el que se le acerca. Eso es hacer cantera y que cada día más jóvenes llenen las plazas con su nuevo referente.
Pero si lo analizamos más detenidamente vemos que es un joven que hace lo que ama, que todos los días vive por y para los toros. Su ilusión y pasión son el toro. Y si unimos lo aquí escrito con los valores que promulga, esto hace que los jóvenes vean y sepan que con esfuerzo, constancia, disciplina y tesón el camino que cada uno elige está más cerca de lo que cree. En el caso de Marco Pérez posiblemente sea abrir las puerta grande de la Maestranza y posteriormente la de las Ventas. El joven que va a verlo, copiar sus buenos hábitos y disciplina para ser un médico, abogado, arquitecto, programador y lo que cada uno ilusione con ser.
Los referentes los necesitamos, gente sana en la que fijarnos y seguir un camino de éxito paralelo al suyo.
Y afortunadamente, muchos lo han encontrado en la figura de Marco Pérez.


